Y ese alguien es, al menos hasta hoy, Rafa Nadal.
Vaya por delante que no tengo el gusto de conocer al hombre, y que conozco de su faceta de deportista la que todos podemos ver si encendemos el televisor: un luchador nato, alguien que no se rinde nunca, que acaba con sus rivales a base de una enorme calidad, pero sobre todo con un tesón inagotable. A nadie se le escapa que cuenta con un físico privilegiado (el mejor del circuito), pero también ha tenido lesiones, y ha sabido estar ahí también cuando han llegado los malos momentos.
Pero, por encima de sus logros a su tan temprana edad, al que acaba de unir el ser el primer español en ganar el Open de Australia, en un deportista/personaje público hay que valorar otras cosas. Muchos jóvenes que siguen el deporte del tenis le ven como un ejemplo a seguir, como de recogepelotas puedes llegar a ser el número 1 del mundo. Y sin duda ha de ser una responsabilidad para él, con su juventud, ser el espejo en el que se miran tantos seguidores.
Pero es un tío al que no le cuesta ser como es, sencillo, con los pies en el suelo. Y, en este fin de semana, lo ha demostrado por partida doble. Primero, tras ganar a su amigo Verdasco en las semifinales, en un partido épico, cuando pasó la red para abrazarle antes de celebrar lo que acababa de conseguir. Y hace solo unas horas, cuando de nuevo derrotaba a Federer, el hombre que lo ha ganado todo, que sólo le queda el record de Sampras de Grand Slams por alcanzar...pero que no encuentra, por más que lo intenta, la manera de superar a esa mancha musculosa que corre de un lado a otro de la pista aún después de más de 4 horas de partido...en fin, que el gran tenista helvético no pudo más, y rompió a llorar. Y el hombre se hizo niño al mismo tiempo que nuestro niño se hizo hombre, y su apoyo y palabras de ánimo para el rey caído demuestran la pasta de la que está hecho este chico, que tomaba colacao de chico como todos, y que tiene un corazón tan grande como su leyenda. Chapeau, Rafa, que dirán los franceses que, cada año, van a Roland Garros a ver si alguien te quita el título...pero chico, que no hay manera. Nosotros, tus orgullosos paisanos, seguiremos con el "¡Vamos Rafa, vamos!".
PS: felicidades a Verdasco. Yo creo que Federer, tras ver la semifinal, sabía que no habría podido ganar a ninguno de los dos.




